miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Sufrir o Disfrutar? por Eduardo Martí


Unos días antes de morir, quien fuera mi maestro y mentor, dijo que el propósito de la vida es VIVIR. Quienes lo escuchamos no entendíamos bien cómo algo tan profundo lo podía él reducir a tanta simpleza.
Sumergido en una penosa enfermedad, con su cuerpo muy debilitado, lo llevé ante un grupo de egresados del Programa Internacional de Liderazgo, para que compartiera sus más recientes reflexiones. Eso fue en noviembre del 2006 y lamentablemente muere seis semanas después. Por muchos, Eleazar Grynbal sigue siendo considerado como el Padre de la Consultoría Gerencial en Venezuela.
Cuatro años después sigo pensando en su afirmación. Con él compartí muchos escenarios, viajes y largas conversaciones. Pero, de todas las cosas que aprendí de él, ésta me sigue desafiando: ¿Qué quiso decir el gran Maestro con que el propósito de la vida es VIVIR? No puede se tan simple. Nosotros habíamos conversado mucho sobre el Liderazgo y el sentido de dirección. Habíamos acompañado a muchas empresas y a sus líderes a definir su Misión y su Visión. La trascendencia y el legado.
Ahora, este ilustre personaje nos dice ante un importante grupo de líderes empresariales que su más importante descubrimiento después de tan penosa agonía, es que el propósito de estar vivo es Vivir.
¿Qué piensas tú?
Yo no he soltado el tema. No quiero que pasen los años, o llegar a una situación extrema para encontrar la sabiduría a la que había llegado Eleazar. Ahora te quiero contar a lo que he llegado, te quiero comentar mis conclusiones.
Cuando pienso en la manera de vivir la vida pienso en la gama de grises que hay entre disfrutar y sufrir. Cuando veo mi vida y la de muchos, veo y siento mucho sufrimiento y poco disfrute.
¿Estás de acuerdo?
La gran mayoría de la personas van a diario al trabajo y lo viven desde el pesar. Muchos vivimos el día a día las relaciones desde el miedo y la desconfianza. El estrés está adueñándose de la cotidianidad. La angustia y la incertidumbre son la constante. ¿Y entonces?, ¿El propósito de la vida es disfrutar o sufrir?
¿El gerente que tiene que alcanzar las metas del negocio lo hace para sufrir o para generar bienestar?, ¿Cuando nos juntamos en una relación de pareja es para sufrir o para disfrutar?, ¿Cuando salimos a pasear con nuestros hijos es para estar en MalEstar o en BienEstar?, Cuando estoy en mis momentos de soledad y silencio ¿soy un afortunado o no tanto? En mi andar diario, ¿me fijo constantemente en lo que hay que criticar y lo que no funciona bien, o ando en una actitud apreciativa, de sorpresa y maravillamiento?. En general, ¿estoy más en el pesimismo que en el optimismo?
Lo curioso es que casi todo el tiempo andamos en la búsqueda del bienestar tomando el camino del pesar y el sufrir.
Lamentablemente lo veo con mucha intensidad en los espacios laborales. Las empresas son creadas para producir bienes y servicios que traigan bienestar al colectivo. Sin embargo, el proceso para llegar es una calamidad.
¿Qué tal si le hacemos caso al Gran Eleazar?.
¿Qué tal si hacemos un acuerdo con nosotros mismos de sumar momentos de disfrute, diversión y bienestar?, ¿Qué tal si le quitamos estrés, sufrimiento y malestar?.
Y sabes, no es necesario que cambien las circunstancias. Es que cambies tu manera de verlas. Hace un instante, mientras escribía estas líneas una querida amiga me decía que era una infeliz porque estaba trabajando como una burra mientras debería estar en su casa disfrutando de la Navidad.
Los tiempos de trabajo son de trabajo. Los tiempos de familia son de familia. ¡Lo que es, Es!. De nada sirve que intente que mi gato ladre como un perro. Es cuestión de vivir intensamente lo que hay que hacer y dar lo mejor… siempre con disfrute.
Y para quienes tienen la creencia arraigada, como es mi caso, que la mejor manera de ser responsable es estar dedicado, sudando, superando expectativas, alcanzando logros extraordinarios… hoy les digo que la responsabilidad no tiene que ver con sufrir. La forma mas sería de ser responsable es haciendo lo que hay que hacer… ¡pasándola bien!
¿Quién dijo que la vida tiene que ser una lucha constante?.
Gracias al Maestro, tres años después, me estoy programando para vivir la vida como en unas eternas VACACIONES. Con sus altas y bajas. Con sus emociones y contratiempos. Pero en fin, ¡Vacaciones!. Las palabras clave: DISFRUTE, DIVERSIÓN, PLENITUD. ¿Es que acaso ese no es el propósito de estar vivo?… ¡Pasarla bien! En armonía contigo mismo, con los demás y el entorno. ¿Por qué es tan complicado?, ¿Acaso no es sencillo?
fuente: http://www.lideryliderazgo.com/
@eduardomarti Que sabroso es trabajar en algo que si no te pagaran también lo harías.

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